viernes, 9 de diciembre de 2011

¡Quieto!

Ese canto del pájaro
que me lleva al infinito.

El don

Llano discurrir sin beneficio: el don
ese silencio que explica
igual que el agua brota.

Un ojo que no mira
ese llanto de abundancia
donde el don se derrama
en la blanca comprensión del fragoroso absurdo.

Sorpresa de la elocuencia del silencio
cuando la inteligencia se hace centro
sin intérprete
sólo despliegue
sólo extensión
sólo abrazo del ave al viento.

Lo que se eleva en toda dirección
así pues pulsación y aumento
ondas de amor en el amado océano de luz
entonces no parece el poema decir
sino que despacio vibra
hasta que lo oyes
cuando logra evocar la atención
y desaparece en ese enorme campo sin dimensiones
vuelo.